Brasil descarta intervención en Venezuela y sigue apostando en el diálogo

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Río de Janeiro.- Brasil descarta cualquier tipo de intervención en Venezuela y continúa apostando en el diálogo y en la cooperación para ayudar a los venezolanos a encontrar internamente una solución a su crisis, afirmó este viernes el ministro brasileño de Defensa, Joaquim Silva e Luna, en un foro en Río de Janeiro.

“No vemos viable cualquier otro tipo de mecanismo, como el empleo de medios militares o de fuerza, para dar una solución al problema de Venezuela”, afirmó el general brasileño en declaraciones que concedió a periodistas tras participar en el foro “Gestión de Crisis Internacionales”, reseñó EFE.
“Los países vecinos quieren colaborar con una solución para la situación interna de Venezuela, pero para que ella misma pueda resolver internamente sus problemas. Y eso exige apoyo y que se le den condiciones para que encuentre una solución”, agregó.
El alto oficial rechazó la posibilidad de que Brasil planee usar la fuerza al ser consultado sobre las recientes declaraciones del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en el sentido de que no descartaba una intervención militar en Venezuela.
El Grupo de Lima, foro que Brasil integra junto con una docena de países latinoamericanos, ya manifestó su rechazo a “cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o el ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela” y abogó por “una salida pacífica y negociada”.
El ministro de Defensa agregó que Brasil le ha ofrecido cooperación a Venezuela, incluso por la necesidad de detener la diáspora de venezolanos que huyen de la crisis política, económica y social del país, parte de la cual ha llegado a territorio brasileño, lo que fue asunto de discusión en el foro de este viernes organizado por la Fundación Konrad Adenauer y la Unión Europea (UE).
“Pero lo que esperamos es que ellos encuentren un camino. Creo que van a encontrar una solución. La principal causa para esa diáspora es económica, aunque hay motivos de naturaleza política”, afirmó.
“Se está buscando un entendimiento. Imaginamos que a partir de la construcción de un diálogo interno y con apoyos (externos) a problemas como los de la salud, se irá a los pocos construyendo una solución para que se resuelva el problemas de Venezuela”, dijo.
El ministro brasileño admitió que el embargo que sufre Venezuela por las sanciones económicas ha agravado una economía ya debilitada pero dijo que confía en que, aún así, los venezolanos encuentren una solución.
Según Silva e Luna, la base de la política brasileña con respecto a sus vecinos es la cooperación y el diálogo bilateral. Agregó que él mismo estuvo hace dos semanas en Venezuela para dialogar con su homólogo venezolano, Vladimir Padrino López, sobre asuntos no solo del área de seguridad, sino también de cooperación.
“Tratamos de reuniones en nuestra frontera, de seguridad, de crímenes trasnacionales… Ese diálogo existe”, dijo. Agregó que también conversó con el ministro venezolano de Defensa sobre el abastecimiento eléctrico de Roraima, estado del norte de Brasil que recibe de Venezuela el 80% de la energía que consume.
El abastecimiento llegó a ser puesto en duda debido a que Brasil, por las dificultades cambiarias y financieras de Venezuela, no ha podido regularizar los pagos por la energía que consume. “Traté el asunto con el ministro venezolano y él me garantizó que el abastecimiento será preservado pese a las dificultades para el pago.
Brasil admite ser el menos afectado por diáspora venezolana 
Por otra parte, Silva e Luna admitió que Brasil es el país suramericano menos afectado por la diáspora venezolana pese a ser una nación que históricamente acoge a los inmigrantes y tiene capacidad para absorberlos.
“Brasil tiene una capacidad muy grande para recibir inmigrantes y una frontera muy grande y abierta”, aseguró el general brasileño en el foro. El oficial, responsable directo por la operación puesta en marcha por Brasil para recibir a los inmigrantes venezolanos que ingresan al país por la frontera y reubicarlos en otras ciudades, recordó que Brasil es un país formado por inmigrantes y que en los últimos años acogió a miles de haitianos, pero admitió que los venezolanos han preferido otros destinos, tal vez por la crisis económica del país.
“Brasil se ha caracterizado históricamente por recibir bien a los inmigrantes pero en este momento la economía no está bien. Tal vez el flujo aumente con la recuperación económica en marcha”, agregó en referencia a la profunda recesión que Brasil sufrió en 2015 y 2016, cuando su economía encogió 7 puntos porcentuales, y de la que sólo comenzó a recuperarse en 2017, con un ligero crecimiento del 1%.
“Cuando la economía se recupere y dada la carencia de infraestructuras en el país, habrá una demanda de mano de obra que puede atender las necesidades de los inmigrantes”, afirmó. Silva e Luna afirmó que Brasil recibió en los últimos años unos 130 mil venezolanos, pero que apenas permanecen en el país unos 60 mil, ya que los demás prefirieron continuar rumbo a otros países, principalmente Argentina y Chile.
Recordó igualmente que el principal origen de los inmigrantes recibidos por Brasil actualmente es Bolivia y que Venezuela no aparece en los primeros lugares.
Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) citados en el foro, de los 2.493.323 millones de venezolanos que han abandonado su país en los últimos años, que corresponden al 8% de la población, 1.069.034 se dirigieron a Colombia, 353.000 a Perú, 164.886 a Chile, 82.000 a Argentina, 64.000 a Brasil y 62.000 a Ecuador.
El ministro atribuyó el bajo flujo de venezolanos hacia Brasil igualmente a que el único paso fronterizo entre ambos países es por el estado amazónico de Roraima, uno de los más pobres del país, y a que la mayoría de los que ingresa a territorio brasileño carece de todo y por lo general tiene que recorrer a pie los más de 200 kilómetros hasta la ciudad de Boa Vista.
“En Brasil no hay una crisis de inmigrantes venezolanos. Se trata de una crisis local, concentrada en el estado de Roraima, que tiene una población de unos 550.000 habitantes, de los que 350.000 viven en Boa Vista, y es la región del país con menor renta”, afirmó.
“Roraima produce poco y la mayoría de la población vive de la Seguridad Social debido a que un tercio de su territorio es de reserva indígena y otro tercio de área selvática. Prácticamente no queda nada para cultivar”, dijo.
Según el militar, el ingreso de más de 60 mil venezolanos a Roraima presionó la demanda por servicios de salud y educación en una región que ya era carente.
El ministro afirmó que, por ese motivo, el principal objetivo de la operación puesta en marcha por Brasil para acoger a los venezolanos es reubicarlos en otras ciudades en donde tiene más posibilidades de encontrar empleo. El plan de reubicación ha beneficiado hasta ahora a unos 2.000 inmigrantes pero la meta es retirar semanalmente a 500 venezolanos de Roraima.
“Diariamente ingresan 489 venezolanos a Roraima y salen 143. Ese estado no tiene estructura para atenderlos y por eso los estamos reubicando. El Gobierno se está esforzando para aumentar las reubicaciones y equilibrar ese flujo de llegadas y salidas”, dijo.
Además de aclarar que la diáspora venezolana no ha provocado una crisis en Brasil, el general desmintió que hubiese generado una crisis de seguridad en Roraima, a lo que son atribuidos los incidentes violentos registrados entre brasileños e inmigrantes en las últimas semanas.
“Roraima es el estado más seguro de Brasil. No hay ningún problema de seguridad. Se trata de un alarmismo por presiones políticas”, afirmó en referencia a los discursos xenófobos de algunos de los candidatos a las elecciones regionales de octubre próximo en ese estado.
Los participantes del foro advirtieron precisamente de la posibilidad de que surjan movimientos nacionalistas y xenófobos en caso de que los países de Sudamérica no consigan lidiar correctamente con la crisis generada por la diáspora venezolana.
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